Tormenta feroz en Francia cobra la vida de dos personas

Foto: Reuters/ Benoit Tessier.

Una violenta tormenta eléctrica atravesó Francia en la madrugada del pasado jueves 26 de junio, cobrando la vida de dos personas, un niño de 12 años y un hombre de 52, y al menos 17 heridos, en el más impactante temporal de los últimos años. El fenómeno se extendió del sur al noroeste en cuestión de horas, con un sinnúmero de árboles desplomados que dejó el feroz temporal.

En París, la tormenta irrumpió con ráfagas huracanadas, lluvias torrenciales y granizo, forzando a ciudadanos y autoridades a improvisar refugios. Lo árboles caídos sobre autos y veredas sembraron el caos. El epicentro del descomunal suceso no estuvo en la lluvia, sino en el calor, pues debido a las temperaturas entre 35 y 39 °C que se viven por esta época en el país, actuaron como combustible para que la inestabilidad atmosférica generara una tormenta de extrema violencia.

Coctel peligroso de la naturaleza

Así se configuro un cóctel meteorológico explosivo: calor intenso, aire frío ascendente, vientos vigorosos y carga eléctrica, a lo que se sumó el corte energético, que dejó sin fluido a aproximadamente, a 110000 hogares. También el tráfico ferroviario se detuvo en varias regiones, incluida la periferia de París, y los técnicos trabajaron durante horas para restablecer las conexiones.

En Montauban, al suroeste de Francia, donde falleció el menor, el impacto fue devastador. Las brigadas de bomberos tuvieron que desplegarse, realizando rescates y retirando escombros, debido a las calles anegadas y avenidas cortadas, configuraron el panorama en la región parisina, mientras bomberos y servicios de emergencia respondían en múltiples frentes de emergencia.

Cadena de fenómenos extremos

Esta tormenta no es un hecho aislado. En octubre de 2024, fuertes lluvias provocaron en el centro de Francia, las peores inundaciones en 40 años y cortes generalizados. Un total de 700 mm de agua cayeron en zonas montañosas en 48 horas, dejando socavadas vías férreas y rutas cerca de Lyon.

Especialistas alertan sobre el incremento de episodios extremos —olores, lluvias y tormentas— es una consecuencia directa del cambio climático. La invasión de aire caliente, la repentina llegada de frentes fríos y la saturación atmosférica configuran tormentas hiperlocalizadas y abruptas. Por ello, la respuesta estatal apunta a fortalecer los sistemas de alerta, la poda urbana de árboles, a activar los protocolos de evacuación y coordinar programas de acción preventiva y de respuesta entre las regiones para estar preparados ante estas manifestaciones desastrosas de la naturaleza.

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