
Varias décadas tomó la búsqueda de la Independencia de Argentina, logrando al final, un proceso político y militar que posibilitó la emancipación del actual territorio del apabullante dominio español.
La Independencia de la actual República Argentina se proclamó el 9 de julio de 1816 y permitió a las Provincias Unidas del Río de la Plata (de Sudamérica, según el Acta de Independencia) emanciparse del dominio español a principios del siglo XIX.
Desde 1776, lo que hoy es el territorio argentino formaba parte del Virreinato del Río de la Plata, que también incluía los actuales territorios de Bolivia, Uruguay, Paraguay, y partes de Brasil y Chile. La capital de ese virreinato era la ciudad de Buenos Aires.
El proceso independentista se inició, aunque no de manera explícita, con la Revolución de Mayo de 1810, que sustituyó al virrey español por una junta de gobierno local. En 1812 se convocó a una Asamblea General Constituyente con el objetivo de declarar la Independencia y sancionar una constitución.
Si bien no llegó a cumplir con estos objetivos, la llamada Asamblea del Año XIII adoptó medidas que reflejaron el espíritu independentista, como la adopción de algunos símbolos patrios (Escudo y Marcha Patriótica), la prohibición del tráfico de esclavos, la libertad de vientres, la acuñación de moneda propia, entre otras.

Proclama definitiva
En 1816, un congreso reunido en la ciudad de San Miguel de Tucumán declaró formalmente la Independencia de las entonces Provincias Unidas de Sudamérica, tanto de España como de cualquier dominación extranjera.
Sin embargo, esa independencia recién quedó asegurada tras el cruce de los Andes y la liberación de Chile (1818) y Perú (1821) por un ejército libertador comandado por José de San Martín. Posteriormente, el triunfo de un ejército bolivariano dirigido por Antonio José de Sucre en la Batalla de Ayacucho (1824), selló la derrota definitiva de las tropas españolas en América del Sur. A partir de entonces, se iniciaron una serie de conflictos internos por la organización del Estado que continuaron durante varias décadas. La República Argentina recién adoptaría ese nombre y la forma republicana de gobierno con la sanción de la Constitución de la Nación Argentina en 1853. Sin embargo, las divisiones y luchas continuaron durante casi diez años más hasta la definitiva unificación del territorio en 1862.

Causas internas de la revolución
- La limitación de privilegios de los criollos, profundizada a partir de las reformas borbónicas que generaron un ambiente de conflicto entre americanos y peninsulares.
- Las dificultades económicas que sufrían las colonias por las restricciones comerciales impuestas por la corona española.
- La necesidad de legitimar la lucha contra los realistas frente a la recuperación del trono de Fernando VII. Los principios de fidelidad al rey planteados en la primera etapa de la Revolución de Mayo habían perdido sentido a partir del retorno del rey al trono español.
- La necesidad de dar al territorio de las Provincias Unidas una forma institucional consensuada que permitiera realizar negociaciones diplomáticas con otros países.
El proceso de Independencia de las Provincias Unidas trajo consigo diversas consecuencias:
- Se creó una unidad territorial e independiente del dominio español denominada Provincias Unidas de Sudamérica.
- Se eliminaron las prerrogativas de sangre y los títulos de nobleza y se estableció la igualdad ante la ley.
- Se inició un largo proceso de luchas internas para definir el tipo de Estado que debía constituirse y la forma de gobierno que asumiría ese nuevo Estado. Los conflictos se prolongaron durante décadas y terminaron con la división del territorio en varios países independientes, entre ellos la República Argentina.
- Se impusieron fuertes cargas a la población para financiar los costos de las guerras de independencia y la formación del nuevo Estado.

Como toda gran empresa este proceso de varias décadas también tuvo sus protagonistas a lo largo del camino emancipador que dejó como resultado la Independencia de la República Argentina. Conócelos:
- Manuel Belgrano (1770-1820): participó activamente en la Revolución de Mayo y en las guerras por la independencia y, entre 1814 y 1815 realizó gestiones diplomáticas en Europa para el reconocimiento de la independencia de las Provincias Unidas.
- Martín Miguel de Güemes (1785-1821): político y militar criollo. Fue gobernador de Salta y contuvo el avance de las tropas realistas desde el Alto Perú al mando de su ejército de peones y gauchos.
- Francisco Laprida (1786-1829): político y abogado, presidió el Congreso de Tucumán que declaró la Independencia de las Provincias Unidas de Sudamérica.
- Juan Martín de Pueyrredón (1777-1850): fue nombrado Director Supremo por el Congreso de Tucumán. Desde ese cargo apoyó la campaña libertadora del general San Martín.
- Manuel de Sarratea (1774-1849): participó de la Revolución de Mayo, fue miembro del Primer Triunvirato y viajó a Europa en misión diplomática junto con Belgrano y Rivadavia.