
El secretario General de la ONU, Antonio Guterres expresó que la humanidad necesita ampliar su aporte al bienestar y la salubridad para proteger y asegurar el desarrollo de los pueblos. Es así que se demandó la necesidad de conseguir un Fondo económico que invierta en la salud de los pueblos, asegurando la prevención y cuidado de la salud.
Los países deben ser “dueños de sus propios sistemas sanitarios” y dejar atrás unas estructuras basadas en la dependencia, pidió en Sevilla el secretario general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus. “Ha llegado el momento” de transformar este sistema, insistió, en latercera jornada de la IV Conferencia de la ONU sobre financiación para el desarrollo, en la que los anuncios y compromisos en salud global centraron los debates. “Estamos en un momento crítico: recortes a la ayuda, interrupciones en los servicios, millones de personas sin acceso a medicamentos esenciales”, dijo el responsable de la OMS.
La cumbre de Sevilla se celebra en un contexto de recortes en cooperación, de parte de Estados Unidos y también de países europeos como Alemania o Reino Unido, que tendrán un gran impacto en la salud de los más vulnerables. La OCDE publicó la semana pasada unas previsiones para 2025 que estiman que la ayuda oficial al desarrollo retrocederá entre un 9 % y un 17 % y uno de los sectores más perjudicados será la salud en los países del Sur Global.
“Estamos listos para trabajar con nuestros socios y convertir esa crisis en una oportunidad, las decisiones que tomemos ahora cambiarán el futuro de la financiación de la salud global”, añadió. Con ello, los asistentes a la cumbre de Sevilla insisten en que tras las cifras hay vidas humanas.

Carrera por la vida
Recientes estudios estiman que el desmantelamiento de la agencia estadounidense de cooperación, la USAID, causará millones de muertes evitables en los próximos años si nada cambia. Por no poder acceder más a las vacunas, a los medicamentos antirretrovirales para el sida o una revisión ginecológica.
Winnie Byanyima, directora de ONUSida subrayó que “la falta de fondos para la lucha contra el VIH es mortal”, especialmente tras la suspensión a principios de año del PEPFAR (Plan de Emergencia del presidente de EE. UU. para el Alivio del Sida). “Si no se establece nada para reemplazarlo, veremos en 2029 cuatro millones de muertes adicionales relacionadas con el VIH y más de seis millones de nuevas infecciones”, ha alertado.
Países africanos y responsables de organismos multilaterales centrados en salud quieren ver en la crisis una oportunidad. El problema es que los recortes llegan todos juntos y de forma abrupta, sin tiempo para buscar un plan alternativo.
Omar Touray, presidente de la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (Cedeao), recalcó “la necesidad de reapropiarse del sector de la salud”. “Y para eso necesitamos un grado de autonomía para atribuir nuestros recursos”, dijo. Touray hizo también autocrítica y señaló las deficiencias en la rendición de cuentas: “No es un secreto que la corrupción es enorme en nuestro sector de la salud y hay que solucionarla”.
Peter Sands, director ejecutivo del Fondo Mundial, dedicado a luchar contra la malaria, sida y tuberculosis, admitió que el camino hacia la autosuficiencia sanitaria “es un proceso, no es algo que suceda de un día para otro”.
Mientras eso ocurre, Sands pidió aprovechar el impulso de Sevilla y de su plataforma de acción, una iniciativa para traducir en hechos las decisiones acordadas, para invertir el dinero “de la manera más efectiva posible” y enfocarse en las comunidades más desatendidas o en territorios en conflicto.
En la misma línea, la presidenta del Banco Europeo de Inversiones (BEI), Nadia Calviño, defendió que los desafíos globales en salud solo pueden encararse con alianzas que tengan a los países del Sur Global “como protagonistas de sus propias reformas”. “No se trata solo de dar vacunas, sino de construir, por ejemplo, una mayor capacidad de producción en África, para que los países tengan autonomía estratégica”, dijo.

‘El altar del pago de la deuda’
Si en muchos países del Sur Global no se invierten más en salud, es porque deben hacer frente a pagos de deuda han coincidido los expertos y los responsables políticos en Sevilla. “3400 millones de personas viven en países que invierten más en el pago de la deuda que en el pago combinado en sanidad y educación y desde 2006 las ayudas han sobrepasado la inversión doméstica en sanidad en muchos países africanos”, dijo Ghebreyesus.
Las cifras hablan por sí solas. En 2023 la deuda del continente africano equivalió al 24,5% de su PIB. En 2022, África dedicó más dinero al pago de deuda que lo que entró en ayuda al desarrollo. En total, los países del Sur Global dedicaron ese año a pagar la deuda y sus intereses 1288 billones de euros.
La salud es la prioridad y un derecho humano, pero “lo que vemos en muchas partes del mundo es que está siendo sacrificada en el altar del pago de la deuda”, zanjó la presidenta de Islas Mauricio, Ameenah Gurib-Fakim.
Una vez dejada atrás la crisis de la pandemia de la covid, la crisis hoy es “el derrumbe de los fondos que tenemos para mantener a flote nuestros sistemas de salud”, ha dicho en Sevilla Mary Beth Goodman, vicesecretaria general de la OCDE. “Estamos volviendo a los niveles de inversión en salud que vimos en 2007 y 2008”, ha lamentado. Un total de “42 países invierten en salud menos de 30 dólares anuales por persona, muy por debajo de lo que se necesita para financiar los servicios básicos”, agregó.
Yusuf Murangwa, ministro de Finanzas de Ruanda, insistió en que la salud de un paciente africano no debería depender del dinero que tiene en el bolsillo. “La salud en África no es un problema africano, sino un problema moral, de desarrollo, un fallo estratégico que requiere una visión política global, un compromiso integral a largo plazo”, concluyó.

Iniciativa española
Precisamente, con la idea de “reformar el ecosistema sanitario internacional”, el presidente Pedro Sánchez anunció en Sevilla una Iniciativa de Acción para la Salud Global, con un compromiso financiero de 315 millones de euros para el periodo 2025-2027. La propuesta incluye un aumento de las contribuciones al Fondo Mundial, 130 millones para Gavi y 60 millones para la OMS.
“No importa cuán altos sean los muros entre fronteras: ningún virus se detiene en la aduana”, ha advertido Sánchez. “Si no es por convicción moral, hagámoslo para garantizar la salud de nuestros ciudadanos”, ha añadido.
Para Ghebreyesus, el director de la OMS, esta iniciativa puede marcar un punto de inflexión para avanzar hacia una cobertura sanitaria más “resiliente, sostenible y equitativa”, con un sistema de gobernanza mejorado y una mayor movilización de recursos tanto nacionales como internacionales. Porque “la salud es un derecho, pero también un motor económico”, ha subrayado la ministra de Sanidad, Mónica García.