
Esta semana en Reino Unido, se vio una de las más insólitas imágenes en la que su primer ministro, Keir Starmer, es recibido en su propio país por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Sí, el alto funcionario inglés sostuvo una reunión bilateral en el complejo de golf de Turnberry, al oeste de Escocia, propiedad del presidente estadounidense.
Los críticos de la política de Starmer consideran que éste es demasiado condescendiente con Trump, pero sus esfuerzos parecen estar dando frutos, según informó en su reseña del hecho, la agencia EFE, pues en mayo alcanzaron un acuerdo arancelario que reduce las tarifas a determinadas exportaciones británicas a cambio de un mayor acceso al mercado del Reino Unido para productos agrícolas estadounidenses.
En el encuentro, Starmer buscó ultimar los aspectos pendientes para la plena aplicación de ese pacto y abordó el tema común entre de las partes del conflicto entre Ucrania y Gaza, donde Londres se ha ofrecido a colaborar con sus aliados en la elaboración de un plan para garantizar la paz una vez se logre un alto el fuego.
Recepción a la escocesa
Vestido con traje azul marino y corbata roja, Trump recibió a Starmer y a su esposa, Victoria, a la entrada de su lujoso terreno, mientras de fondo sonaba una gaita escocesa que impidió escuchar buena parte de su conversación ante la prensa.
Al saludar a Victoria, el presidente comentó: “es una primera dama muy respetada en Estados Unidos”, a lo que ella no pareció reaccionar de manera especial. Al término del recibimiento musical, el presidente estadounidense abordó, como es habitual en él, diversos temas. Desde su llegada a Escocia advirtió, —en varias ocasiones— a los países europeos de que deben frenar la inmigración, que —según él— está transformando el continente, y ha reiterado su oposición a las turbinas eólicas, que considera que afean el paisaje, en particular desde sus campos de golf en Turnberry y Menie, cerca de Aberdeen.
Tras la reunión con los Starmer, todos se desplazaron al segundo complejo de su propiedad, al noreste de Escocia, donde el presidente, junto a sus hijos Eric y Donald Trump Jr. dio a conocer un nuevo campo de golf de 18 hoyos.
Starmer y Trump también se reunieron con el ministro principal del Gobierno escocés, el independentista John Swinney, hasta hace poco un férreo crítico de Trump, por ello, respondiendo a los que le tildan de hipócrita, Swinney indicó que el encuentro fue para plantear asuntos relevantes para Escocia, como impulsar una tregua en Gaza, y promocionar a esta región británica como destino turístico.